Mi amiga Alba tiene mi edad (bueno, ya tiene las dos décadas) y, en parte, mi nombre. En apariencia, nadie diría que somos hermanas, ella es rubia, algo más bajita que yo (nada que no pueda solucionar con unos tacones), de ojos… marrones claros, miel, amarillos, medio verdes? La verdad es que puedes verlos de todas esas maneras, da igual, son simplemente preciosos.
Es de esas chicas que no pasan desapercibidas, de esas rubias encantadoras que parece que nunca han roto un plato, como si cualquier chica de cuento hubiera salido de éste; tampoco pasan desapercibidas sus miradas, pueden derretirte o matarte, pero no son indiferentes.
Es una de esas personas que al nacer nunca pensarías que traen un pan bajo el brazo, ¿para qué?, ella nació con una corona, accesorio fundamental de toda princesa, es igual, adorable, con estilo, con alma de líder pero que aún no ha descubierto, que tiene las responsabilidades de aquellas personas que deben llevar a un grupo por delante aunque no quiera ser consciente de ello, perfeccionista, familiar, ordenada y caprichosa, cree saber lo que quiere y lo expone aunque lie, ella realmente lo sabe. Sin miedo a mejorar, acepta cualquier consejo y sabe darlos y escuchar. Es que no es sólo una princesa es una amiga, de las mejores, muy difícil de hallar, imposible de soltar cuando la encuentras.
En principio, no insociable, pero muy suya, se da poco a conocer… no sé si decir que es una ventaja o no… ya que, si de verdad la conocieran, tendría que verme con much@s más que lucharan por su atención. Después de esto es raro pensar, ¿por qué tiene tantos “enemigos”? porque no la conocen de verdad, es que lo bueno no siempre se sabe apreciar, de carácter fuerte, prefiere evitar más conflictos y deja que todo se le venga encima, las personas se montan sus propias ideas y, es que, si la conocieran de verdad… persona de fácil conversación, y conversación… buena! Con ella hablas desde el estilo de las personas que te rodean hasta de cine, arquitectura, libros, sexo, chicos… ¿de qué no? Aún así… es temerosa de las palabras, sólo de algunas.
Chica de poco salir por la noche, es una chica de cine, de yogures, de paseos por Sevilla… es una chica de detalles, de luces de sol poniéndose, de tonos claros, marrones, salmón…, de luces rasantes, de capturar momentos. Enamorada de las cosas que no enamoradiza. Chica de risa adorable, aunque se crea que es de niña chica, creo que eso es lo que la hace adorable.
Pero no es una princesa de cristal, que se rompa cuando se toca, es decidida (cuando se aclara con lo que quiere), va a por todas, de sangre extremeña… no podía ser de otra manera.
Le debo mil risas, mil llamadas, saber que tengo a alguien que, aunque tenga un examen al día siguiente, me abrirá la puerta y me aguantará cuando llegue llorando por problemas que no deberían ni importarle, le debo mil momentos, vivir juntas, tener un gato negro, bañarnos en la playa, estudiar en la misma clase, trabajar juntas y no veo el momento de cumplirlo todo.
Me alegro tanto de que el estudio haya dado pie a esto… nunca he encontrado en ella a una amiga… tengo una hermana. Nunca zipi y zape se han hecho tan reales y es que no somos traviesas somos… adorables.
Yo me llamo María, onubense enamorada de sus playas y de sus montañas, estudiante de Arquitectura en Sevilla, ciudad que me tiene loca, deseosa de ser descubierta (por mi). Aún tengo 19 años y un hermano pequeño guapísimo que va a ser un futuro pivón.
Niña rosa, fanática de Rossi, me gustan las motos y todo lo que tenga motor y marchas y sea de tierra. Deseosa de aprender mil cosas en la vida y ver todo lo que esta me puede ofrecer. Futura millonaria y arquitecta, o eso espero.
Puedo decir mil cosas buenas y malas de mí pero no sería lo mismo si alguien no las pudiera decir, porque sé que tengo a esas personas.
De mi grupo de personas especiales y que siempre será VIP en él, su posición nunca podrá ser reemplazada, Alba.